Hoy me he despertado sobre las faldas de una montaña encantada.
Bajo su cima ovalada revestida de verdes abetos frondosos,
dos cuencas como ardientes estrellas fulguraban.
Un par de incipientes conos frente a mí se alzaban,
mis dedos con lentitud arañaron sus cimas encrespadas,
haciendo erupción con solo mirarlas.
Por sus laderas en curva rebosantes de flores,
nacía un rio de corrientes raudas,
que depositaba su cauce en un
cálido lago de olas hechizadas.
Yo fui un estallido fuerte en sus aguas y en su fango
me hice caverna y me hice remanso,
me perdí en cascada y con su cálida niebla
me cubrió en su manto.
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Autor:
TRISTE TROVADOR (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 31 de enero de 2026 a las 19:32
- Categoría: Amor
- Lecturas: 16
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., Salvador Santoyo Sánchez, alicia perez hernandez, El Hombre de la Rosa

Offline)
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