Se abre paso el barquero,
entre los juncos floridos con su remo en la mano,
a los ojos de un vasto cielo...
Es un hombre solitario,
en su barca cuchicheando al confidente pantano,
como quien cuenta un sueño...
Va remando y remando,
hasta que decide tomarse un descanso prolongado,
por la fatiga y el desaliento...
Vive en un vacío teórico,
pues en el aire deletrea con la punta del cigarro,
Dios siempre está conmigo...
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Autor:
el brujo de letziaga (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 31 de enero de 2026 a las 02:05
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez

Online)
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