Que vida la de los locos,
los únicos cuerdos en un mundo apurado.
Dicen locura,
pero es valentía:
sentarse a mirarse por dentro
y descubrir qué hilo invisible
los mantiene ardiendo.
Mientras el mundo corre,
ellos caminan despacio,
porque han entendido
que la prisa no alcanza
a lo esencial.
Allá afuera todo es ruido,
aquí dentro todo es verdad.
El mundo imperfecto se vuelve adorno,
un marco frágil,
cuando el alma descansa
en atardeceres de nubes tintadas,
entre rojos que duelen
y rosas que consuelan.
Y aunque el sol marche,
no se lleva el instante.
Porque hay momentos
que no obedecen al tiempo:
solo existen.
Solo están.
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Autor:
R. (
Online) - Publicado: 29 de enero de 2026 a las 17:02
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2

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