El sueño robado

Egonzama


Los veo pasar como sombras que nadie quiere nombrar. La calle es su hogar, el hambre su alimento, los harapos su abrigo. A veces llevan una mascota, el único calor que no les falla. Su piel se vuelve acero para sobrevivir inviernos crueles y veranos que queman. Los llaman indigentes, intocables, como si su existencia contagiara algo más que dolor. Pero cada uno guarda un nombre, un sueño robado, una historia que nadie escucha. Podrían formar un pueblo entero, un reino invisible a los ojos del mundo. No los separa el infierno: los separa la crueldad humana. 

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Comentarios3

  • Lualpri

    No los separa el infierno: los separa la crueldad humana. 

    Hola poeta...
    Cuan lamentablemente cierta esa frase.

    Gracias por tus letras.
    Ten un bello día.
    Luis.

  • Llaneza

    A través de tus letras, vi la triste imagen de los que llaman indigentes.

    Un abrazo de bienvenida


  • Nkonek Almanorri

    Son los recortes de un sistema dícese, se dice, democrático; los restos humanos de una sociedad decadente, sola miedosa por un fascismo que le rodea, del que huye pero del que es parte activa. A veces la felicidad se viste así, ¿ Quién y quiénes no nos aseguran que en su mundo aparte son más felices que el resto que pasan, rápido y con indiferencia delante de ellos? Pocas veces he sentido más felicidad íntima y emocional que cuando les doy algo para que pueda comer al menos ese día. Yo no puedo robar sus sueños.



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