Sísifo alzó la roca como alzó su camino,
desafió a los dioses con la astucia y el fervor;
burló pactos y sombras, burló muerte y rigor,
y selló con su engaño la condena del “sino”.
La piedra fue su mundo, su castigo y designio,
subía la ladera con sudor y clamor;
cada intento era tiempo desgarrado en dolor,
cada cima negada marcaba vaticinio.
Mas él supo que insistir lo hacía más consciente,
empujar era forma de desafiar el día;
y no hay pena que derrote al pulso persistente.
Así rueda la roca sin término ni guía,
y el hombre que al repetir se afirma nuevamente:
vivir es resistir: se vuelve ley la porfía.
JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2026
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Autor:
JUSTO ALDÚ (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 29 de enero de 2026 a las 00:12
- Comentario del autor sobre el poema: El mito de Sísifo “Hubo un tiempo en que la región de Éfira tuvo un rey de nombre Sísifo, de gran astucia pero que tenía en gran defecto de ser tremendamente manipulador y avaricioso. Pero llegó un día en que su ambición y sus actos llegarían a provocar la ira de Zeus al acusarle del rapto de la ninfa Egina ante el padre de esta, Asopo, a cambio de fuentes de agua dulce para su ciudad. Zeus ordenó a Thanatos que acudiera a llevarse al rey Sísifo al inframundo, pero una vez allí el taimado rey invitó a la deidad de la muerte a comer, engañándolo de tal modo que consiguió encadenarlo en una celda. Al estar la muerte encerrada no se producían muertes, algo que terminó por enfurecer a Hades y hacer que finalmente se decidiera que Ares liberara a Thanatos y llevara a Sísifo el inframundo. Sin embargo, el inteligente rey pidió a su esposa que a su muerte no le rindiera honores en su funeral, una petición que ella cumplió. Este hecho sería utilizado por Sísifo para engañar a Hades, pidiéndole que le devolviera a la vida ya que su mujer no había celebrado el funeral de manera apropiada y no le había rendido honores. El dios del inframundo aceptó a cambio de que volviera tras hacerlo. Pero Sísifo no volvió, hasta que le llegó la muerte muchos años después. Sísifo sería castigado finalmente por Zeus y Hades. Su condena fue tener que subir una piedra por la ladera de una montaña hasta la cima. Sin embargo, al llegar allí caería hacia el otro lado de la montaña, con lo que tendría que ser de nuevo empujada hasta la cima, algo que se repetiría en un ciclo eterno".
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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