JUSTO ALDÚ

SÍSIFO

Sísifo alzó la roca como alzó su camino,

desafió a los dioses con la astucia y el fervor;

burló pactos y sombras, burló muerte y rigor,

y selló con su engaño la condena del “sino”.

 

La piedra fue su mundo, su castigo y designio,

subía la ladera con sudor y clamor;

cada intento era tiempo desgarrado en dolor,

cada cima negada marcaba vaticinio.

 

Mas él supo que insistir lo hacía más consciente,

empujar era forma de desafiar el día;

y no hay pena que derrote al pulso persistente.

 

Así rueda la roca sin término ni guía,

y el hombre que al repetir se afirma nuevamente:

vivir es resistir: se vuelve ley la porfía.

 

JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2026

 

* “sino” no significa simplemente “destino” en un sentido neutro, sino un destino impuesto, sellado y trágico, casi como una sentencia escrita por fuerzas superiores. No es el camino que se elige, sino el que cae sobre el personaje como una marca ardiente.

Funciona como una palabra-oráculo: no es solo lo que va a pasar, sino lo que no puede dejar de pasar, el reloj eterno de la roca que siempre vuelve a caer.

 

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Los que no están perfectamente construidos son los hemistiquios.