Adiós, ya nos leemos...
La desgracia de los demás es nuestra propia desventura. Y nuestra felicidad es también la dicha de otros. Vernos en los demás y experimentar un sentimiento de unión con nuestros semejantes es una revolución profunda en la forma de ver y de vivir la existencia. Por eso, discriminar a otros es, esencialmente, discriminarnos a nosotros mismos. Herir a otro es autoinfligirnos daño. Pero cuando respetamos a los demás, también respetamos y elevamos nuestra propia vida. Daisaku Ikeda
la muerte
necesaria
como un dios
permite a algunos
valorar la vida
en sí misma
hacer de ella
el regocijo del alma
nos enredamos
desequilibramos
ambicionamos
qué mayor riqueza que la vida
qué infinitud requerida para su existencia
y su hermana
la muerte
-ahí-
nos lo recuerda
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«Sube a nacer conmigo, hermano. Dame la mano desde la profunda zona de tu dolor diseminado».
Neruda
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Autor:
Carlos Eduardo Antoine (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 26 de enero de 2026 a las 09:25
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 22
- Usuarios favoritos de este poema: Tommy Duque, Nelaery, MISHA lg, Anton C. Faya, Salvador Santoyo Sánchez, alicia perez hernandez, Mauro Enrique Lopez Z., rosi12

Offline)
Comentarios3
Así es, Carlos Eduardo.
No existe la una sin la otra.
Saludos.
Saludos Nelaery.
Saludos.
mas claro el encuentro con ella ....no se puede poeta
gracias por compartir tus letras llenas de una realidad !!
la muerte
necesaria
como un dios
permite a algunos
valorar la vida
en sí misma
hacer de ella
el regocijo del alma
nos enredamos
desequilibramos
ambicionamos
qué mayor riqueza que la vida
qué infinitud requerida para su existencia
y su hermana
la muerte
-ahí-
nos lo recuerda
besos besos
MISHA
lg
Grandes besos Misha
y su hermana
la muerte
-ahí-
nos lo recuerda
BELLAS LETRAS, GRACIAS POR COMPARTIR, QUE TENGAS UN BONITO DIA
Gracias Rosi
Cariños
GRACIAS IGUALMENTE
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