Fui el cimiento de un reino que hoy gobiernas con mano de seda, un gigante con alas de plomo que no logra elevar su heredad, siento el desengaño filtrarse en mis huesos como una hiel queda, soy el guerrero prisionero de una dulzura que es crueldad, donde tu amor es el yugo dorado que me quita la libertad.
Vives bajo una paradoja sagrada que nos consume en silencio, me pides ser el muro que te proteja de todo mal y tormento, mientras derribas mi hombría con tu voz y tu juicio recio, me arrebatas el cetro y reescribes mi propio pensamiento, y en esa asfixia de control, mi voluntad declina su precio.
Somos plomo y oro, metales que en el frío del día se repelen, dibujando fronteras de orgullo donde el desencanto se ensancha, me siento engañado por la calidez de esas manos que me duelen, pues bajo tu oscura seducción no hay paz, solo una revancha, de una regencia que me castra los sueños y hace que me desvele.
Pero en el abismo de la noche, brota el final desesperado, la lujuria se levanta como un volcán que no entiende razones, sucumbo ante el elixir de tu boca y me siento desarmado, ante ese Eterno Femenino que doblega mis viejos patrones, buscando el perdón en la carne, ebrio de un néctar encadenado.
Me hundo en tu Edén, centro sagrado donde mi furia se hace río, y en la entrepierna del mundo, yo vuelvo a nacer contigo, bajo la presión de mis brazos, olvido por fin mi gran vacío, en este éxtasis de lujuria, tu piel de verdugo es mi abrigo, y somos un solo metal fundido en el calor de nuestro desafío.
Soy masoquista de una gloria que dura lo que el vigor permite, donde el caos se hace paz y el desamor se disuelve en tu ser, somos felices en la mentira sagrada que este fuego admite, me rindo ante tu aroma, aceptando el dulce placer de caer, pues en el templo de tu cuerpo, mi eternidad por fin se repite.
Tu esencia, mujer.
J.T.A.
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Autor:
jtaltuve (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 25 de enero de 2026 a las 16:35
- Comentario del autor sobre el poema: Querido lector, lo que tienes ante ti no es solo un poema; es el mapa de una guerra silenciosa y una tregua inevitable. Escribí "Eterno Femenino" para dar voz a una vivencia que muchos hombres guardan en el sótano del silencio: la sensación de ser lentamente desdibujados dentro de su propia relación. Este poema nace del desencanto y la contradicción. Se inspira en ese hombre que se siente "engañado" por una dinámica de control donde su autoridad y su heredad son recortadas día tras día. Me inspiró la imagen de un rey que pierde su corona en los detalles cotidianos, pero que, paradójicamente, no puede ni quiere huir. La inspiración viene de esa lucha por "levantar las alas" frente a una mujer que, queriendo protegerlo o dirigirlo, termina por asfixiar su esencia masculina. ¿ Mi objetivo es sumergirte en la paradoja del "masoquismo sagrado". Quiero que sientas la opresión de la represión diurna para que, al llegar al final, entiendas por qué sucumbimos. JTA.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 19
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, Mauro Enrique Lopez Z., Antonio Pais, David Arthur, natibus

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Comentarios1
......Pero en el abismo de la noche, brota el final desesperado, la lujuria se levanta como un volcán que no entiende razones, sucumbo ante el elixir de tu boca y me siento desarmado, ante ese Eterno Femenino que doblega mis viejos patrones, buscando el perdón en la carne, ebrio de un néctar encadenado.....
un profundo poema de amor, donde el amante esta subyugado por su propio intoxicación sexual frente a la mujer
Saludos JTA
Estimado David, es un verdadero honor recibir tu lectura y, sobre todo, esa capacidad tuya de rescatar el núcleo donde la razón finalmente se rinde.
Siempre me habita una sana preocupación por cómo mis versos aterrizan en la sensibilidad de quien me lee.
Al citar esa estrofa, confirmas que el arte de escribir es, en realidad, un diálogo de espejos: yo dibujo la guerra silenciosa de la voluntad, y tú identificas con acierto esa 'intoxicación' que es, a la vez, condena y refugio.
Me detengo con respeto en tus palabras porque me ayudan a entender el impacto de mi obra; ver que has percibido esa subyugación del amante frente al magnetismo de lo femenino me da la certeza de que el mensaje ha cruzado el abismo de la página.
Para mí, el lector no es un espectador pasivo, sino el cómplice que termina de escribir el poema con su propia interpretación.
Gracias por permitirme saber qué fibras vibraron en ti. Es en ese intercambio, entre lo que yo intento expresar y lo que tú logras sentir, donde la poesía cobra su verdadero sentido.
Un gran saludo.
JTA.
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