Adiós, ya nos leemos...
Almas a bordo
Una noche tome mi alfombra mágica
descendí en el condado de Yoknapatawpha,
me recibió una bailarina despeinada desmaquillada
Ella había viajado en avión desde Holanda,
sus primeras palabra fueron,
deseo dormir
Le tuve paciencia,
la necesitaba,
demostraba personalidad, mundo,
yo por primera vez me había aventurado
en aquel artilugio volador
La suerte era una compañera fiel,
yo me sentía su enamorado;
luego de una hora
ella bostezaba
despertando,
se ausentó,
volvió presentable y repuesta
Recién supe su historia a grandes rasgos,
yo le tracé la mía resumidamente,
se mostraba incrédula, desconfiada,
amistosamente distante
Se había educado en un internado suizo;
La alfombra voladora
la extravié en el aeropuerto,
debíamos esperar horas
Se interesó en mí
cuando saludé al menos a tres amigos
que no había vuelto a ver desde ha tiempo
que se dirigían a distintos destinos
Desde ese momento
se apoyó en mi brazo
tornándose parlanchina
atrayente
-
Autor:
Carlos Eduardo Antoine (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 25 de enero de 2026 a las 10:24
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 13
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., Salvador Santoyo Sánchez, MISHA lg, El Hombre de la Rosa, Anton C. Faya

Offline)
Comentarios1
bello encuentro poeta
gracias por compartir
Se interesó en mí
cuando saludé al menos a tres amigos
que no había vuelto a ver desde ha tiempo
que se dirigían a distintos destinos
Desde ese momento
se apoyó en mi brazo
tornándose parlanchina
atrayente
besos besos
MISHA
lg
Muchos cariños Misha querida
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