No me acerco para poseerte,
Sino para aprender tu ritmo,
Sé cuándo callar,
Para que tu cuerpo hable,
Y cuándo dejar que la distancia,
Diga lo que mi mano no puede.
Te miro…
Y entiendo que la lentitud es valentía,
Que el deseo no necesita impulso,
Sino certeza.
Si no te tocó ahora,
Es porque te veo más allá del tacto,
Y porque la promesa,
Cuando se dice en voz baja,
Es más sincera que un beso.
Déjame cerca…
Lo suficiente para inquietar,
Lejos… lo suficiente para seducir.
FARID 23/01/26
-
Autor:
Will (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 24 de enero de 2026 a las 20:22
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 0

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.