No me acerco para poseerte,
Sino para aprender tu ritmo,
Sé cuándo callar,
Para que tu cuerpo hable,
Y cuándo dejar que la distancia,
Diga lo que mi mano no puede.
Te miro…
Y entiendo que la lentitud es valentía,
Que el deseo no necesita impulso,
Sino certeza.
Si no te tocó ahora,
Es porque te veo más allá del tacto,
Y porque la promesa,
Cuando se dice en voz baja,
Es más sincera que un beso.
Déjame cerca…
Lo suficiente para inquietar,
Lejos… lo suficiente para seducir.
FARID 23/01/26