Aprendió a convivir con la nada y el nadie,
a poner la mesa para uno,
a no dejar huecos por si acaso.
Descubrió que la soledad no siempre altera,
que a veces solo se sienta y espera a que te quedes.
Dejó de pelear contra ella como un castigo,
a no llenarla de nombres,
a no inventar ausencias para justificar el frío.
Un buen día, de forma inesperada,
el silencio dejó de ser frontera y se volvió descanso.
No llegó nadie.
Pero tampoco hizo falta.
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Autor:
Cosas que nunca os he dicho... (
Offline) - Publicado: 24 de enero de 2026 a las 10:28
- Categoría: Sin clasificar
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