Cosas que nunca os he dicho...

Un buen día...

Aprendió a convivir con la nada y el nadie,

a poner la mesa para uno,

a no dejar huecos por si acaso.

 

Descubrió que la soledad no siempre altera,

que a veces solo se sienta y espera a que te quedes.

 

Dejó de pelear contra ella como un castigo,

a no llenarla de nombres,

a no inventar ausencias para justificar el frío.

 

Un buen día, de forma inesperada,

el silencio dejó de ser frontera y se volvió descanso.

 

No llegó nadie.

Pero tampoco hizo falta.