La Gangrena del Espejismo
Quise volver a componerte un poema.
Tracé el lápiz, te busqué, te encontré...
y mis ojos, seduciendo, hicieron la invitación al vacío de mi silencio.
Pero tu alma, efímera burbuja, no soportó el estruendo de la gangrena de mi nada.
Quise enamorarte con mis desgracias —la farsa de un necio—;
terminaste solo masticando el óxido de mi lengua atragantada.
No hubo caricia, sino la muesca de lo que no dije:
un roce metálico que te abrió la memoria
y dejó que el calor se escapara por la grieta.
Te sepultaste en mi yermo buscando vida,
y solo hallaste el frío que se menea en mi vasta verdad.
Ahora mírame bien, mientras nos desarmamos:
tu piel ya envejeció, sin embargo, yo sigo esperando.
Bebiste de mi sombra creyendo que era vino,
y ahora tus entrañas tienen el mismo color que mis ojos.
"De algo hay que vivir", susurró mi infierno,
mientras mis pasos se asfixiaban en la arena de esta fantasía.
Pero el polvo en la silla no miente,
y las huellas en el fango solo tienen mi tamaño.
Este es el silencio que nunca escucharás,
el ruido de una puerta que nunca llegaste a cruzar.
Autor: Álvaro S.
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Autor:
Alvaro S. (
Offline) - Publicado: 23 de enero de 2026 a las 23:56
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
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