Alvaro S.

La Gangrena del Espejismo

La Gangrena del Espejismo

​Quise volver a componerte un poema.

Tracé el lápiz, te busqué, te encontré...

y mis ojos, seduciendo, hicieron la invitación al vacío de mi silencio.

​Pero tu alma, efímera burbuja, no soportó el estruendo de la gangrena de mi nada.

Quise enamorarte con mis desgracias —la farsa de un necio—;

terminaste solo masticando el óxido de mi lengua atragantada.

​No hubo caricia, sino la muesca de lo que no dije:

un roce metálico que te abrió la memoria

y dejó que el calor se escapara por la grieta.

Te sepultaste en mi yermo buscando vida,

y solo hallaste el frío que se menea en mi vasta verdad.

​Ahora mírame bien, mientras nos desarmamos:

tu piel ya envejeció, sin embargo, yo sigo esperando.

Bebiste de mi sombra creyendo que era vino,

y ahora tus entrañas tienen el mismo color que mis ojos.

​\"De algo hay que vivir\", susurró mi infierno,

mientras mis pasos se asfixiaban en la arena de esta fantasía.

Pero el polvo en la silla no miente,

y las huellas en el fango solo tienen mi tamaño.

​Este es el silencio que nunca escucharás,

el ruido de una puerta que nunca llegaste a cruzar.

Autor: Álvaro S.