En el estruendo de la colonia, los pingüinos logran descifrar la melodía única de su pareja a través de un canto de dos voces; un hilo invisible entre la multitud.
Yo creí que tú eras mi pingüino. Te llamé hasta que el aliento se volvió escarcha, te canté versos que el viento se llevó y escribí nuestros nombres en una piedra que hoy descansa solitaria sobre la nieve.
Pero a mi llamado solo responde el vacío. Mi voz, esa que buscaba tu frecuencia, se ha terminado por ahogar en el ruido de un mundo donde tú ya no escuchas.
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Autor:
Loco De Amor (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 23 de enero de 2026 a las 03:12
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
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