Un día de mayo,
la entregué una flor en cada mano,
y por ese motivo,
me cambió de tonalidad y de color el mundo...
Aquello me pareció,
un detalle de eso que la gente llama amor,
y durante ese tiempo,
mi corazón se movía a cien veces por minuto...
Y el verano se acercó,
lleno de luz iluminando semejante prodigio,
y me tomé un momento,
para invitarla a una fanta y un anticonceptivo...
Y por simple instinto,
donde puse la vida, puse todo mi fuego,
de pasión volcado,
a su belleza la llené de mucho cielo y tiempo...
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Autor:
el brujo de letziaga (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 23 de enero de 2026 a las 01:43
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 4
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, alicia perez hernandez

Offline)
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