Un día de mayo,
la entregué una flor en cada mano,
y por ese motivo,
me cambió de tonalidad y de color el mundo...
Aquello me pareció,
un detalle de eso que la gente llama amor,
y durante ese tiempo,
mi corazón se movía a cien veces por minuto...
Y el verano se acercó,
lleno de luz iluminando semejante prodigio,
y me tomé un momento,
para invitarla a una fanta y un anticonceptivo...
Y por simple instinto,
donde puse la vida, puse todo mi fuego,
de pasión volcado,
a su belleza la llené de mucho cielo y tiempo...