Con un ancla en lo imposible
pongo en marcha mi velero hacia tus brazos.
Mis corsarios navegan, tambaleantes,
a lo profundo de tu abismo.
No temo al naufragio:
tu nombre es la tormenta,
tu mirada, los faros que me guían.
¿Qué importa sucumbir?
Que se rompa el mapa, que arda el norte:
prefiero perderme
antes que volver a tierra firme
sin tu marea gobernando mi timón.
-
Autor:
Isel (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 22 de enero de 2026 a las 01:42
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.