Afuera hay un estruendo.
De un lado a otro, los cuerpos danzan
el compás que los define,
los supera
y los aflige.
Adentro hay un vacío.
De pies a cabeza, la conciencia es quietud.
No hay forma de adentrarse:
el miedo
los obliga a huir.
Entonces, ¿quién es esta gente?,
¿de dónde vienen los crujidos,
cuando al fin escuchamos?
Es demasiado tarde.
Solo el silencio como límite
a una vida presurosa.
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Autor:
William McCormick (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 21 de enero de 2026 a las 21:21
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
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