El Hermano

ElidethAbreu


 EL HERMANO

 

No empezó con la pérdida,  
sino con una complicidad temprana.  
Éramos dos miradas abiertas  
aprendiendo el mundo a la vez,  
sin saber aún  
que el tiempo cobra intereses.  

No recuerdo quién siguió a quién.  
Solo sé que avanzábamos juntos,  
como si la infancia  
fuera un territorio compartido  
al que nadie más tenía acceso.  

Había en él  
una forma distinta de estar vivo:  
más rápida,  
más luminosa,  
como si escuchara una música  
que yo apenas intuía.  

Crecimos creyendo  
que todo regreso era posible,  
que el cuerpo no se cansa,  
que el riesgo es solo otra palabra  
para la libertad.  
Yo observaba.  
Él se lanzaba.  

Me mostró que el mundo  
no se aprende solo mirando,  
que hay verdades  
que se descubren cayendo,  
rompiendo,  
volviendo a intentar.  

Luego el tiempo apuró las cosas.  
La vida dejó de prometer.  
Él siguió avanzando  
como si la urgencia fuera aliada,  
como si la noche  
no tuviera fondo.  

Cuando se fue,  
no hizo ruido.  
El vacío fue exacto,  
quirúrgico.  
Desde entonces,  
algunos movimientos  
ya no me pertenecen.  

No es tristeza lo que queda,  
sino una falta estructural:  
una ausencia que reorganiza  
el modo de estar en el mundo.  

Desde su partida,  
camino distinto,  
pero no solo.  
En cada decisión difícil,  
algo de su impulso  
me empuja hacia adelante.

  • Autor: Ellie (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 21 de enero de 2026 a las 14:30
  • Comentario del autor sobre el poema: Se ha cumplido el sexto aniversario de la partida de mi hermano Hilario. .Era en penúltimo de la familia y rodeado de seis mujeres. Nos dejó dos hijas como herencia y recuerdo y la coincidencia de que falleció el mismo día de su cumpleaños y seis meses después de nuestra madre. Este poema no nace del hecho de la pérdida, sino del vínculo. El hermano aparece aquí como una forma de habitar el mundo antes de la conciencia del tiempo: una alianza silenciosa, una pedagogía afectiva donde uno aprende mirando y el otro enseñando al lanzarse. No quise escribir desde el lamento ni desde la nostalgia explícita, sino desde la reorganización interior, que deja una ausencia profunda. La muerte —o la partida— no se nombra como tragedia, sino como un corte preciso que altera la arquitectura del estar. El hermano no es solo quien falta, sino quien sigue actuando: en el impulso heredado, en el gesto que empuja, en la decisión difícil que ya no se toma en soledad. Este texto es una forma de reconocer que hay vínculos que no terminan, solo cambian de lugar. Te amamos y recordamos hermano del alma.
  • Categoría: familia
  • Lecturas: 2
  • Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais
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