ElidethAbreu

El Hermano πŸ‚πŸŒΊπŸƒ


 EL HERMANO!

 

No empezó con la pérdida
sino con una complicidad temprana.  
Éramos dos miradas abiertas  
aprendiendo el mundo a la vez
sin saber aún  
que el tiempo cobra intereses.  

No recuerdo quién siguió a quién.  
Solo sé que avanzábamos juntos
como si la infancia  
fuera un territorio compartido  
al que nadie más tenía acceso.  

Había en él  
una forma distinta de estar vivo:  
más rápida
más luminosa
como si escuchara una música  
que yo apenas intuía.  

Crecimos creyendo  
que todo regreso era posible
que el cuerpo no se cansa
que el riesgo es solo otra palabra  
para la libertad.  
Yo observaba.  
Él se lanzaba.  

Me mostró que el mundo  
no se aprende solo mirando
que hay verdades  
que se descubren cayendo
rompiendo
volviendo a intentar.  

Luego el tiempo apuró las cosas.  
La vida dejó de prometer.  
Él siguió avanzando  
como si la urgencia fuera aliada
como si la noche  
no tuviera fondo.  

Cuando se fue
no hizo ruido.  
El vacío fue exacto
quirúrgico.  
Desde entonces
algunos movimientos  
ya no me pertenecen.  

No es tristeza lo que queda
sino una falta estructural:  
una ausencia que reorganiza  
el modo de estar en el mundo.  

Desde su partida
camino distinto
pero no sola.
En cada decisión difícil
algo de su impulso  
me empuja hacia adelante.

 

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