La muerte no corre,
no grita,
no persigue.
Nos espera
con los brazos abiertos.
Abraza al rey y al mendigo
con la misma calma,
no pregunta nombres
ni recuerdos,
solo cierra el círculo.
A veces llega como descanso,
otras como ruptura,
pero siempre como verdad
que nadie puede discutir.
Nos toma cuando dormimos,
cuando luchamos,
cuando creemos tener tiempo,
y en su silencio
todo se vuelve igual.
No es cruel ni piadosa,
solo fiel.
Cumple lo que la vida promete
en voz baja.
Y al final,
cuando ya no queda orgullo ni miedo,
entendemos tarde
que ese abrazo inevitable
era lo único
que nos unía a todos.
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Autor:
Jhondy Algenys (
Offline) - Publicado: 21 de enero de 2026 a las 10:19
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 74
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, El Hombre de la Rosa, William Contraponto, kiry, Lucía gómez, alicia perez hernandez, EmilianoDR, Gabriel Hernán Albornoz, Nelaery, Mauro Enrique Lopez Z., Vientoazul, leo albanell, Mael Lorens, racsonando, Nhylath

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