No puedo luchar, no tengo armas,
y mis plegarias ya no son escuchadas.
¡Oh! Si tan solo supiera que hay alguien o algo de mi lado me calmaría, pero sé que no hay nadie.
Ni siquiera la vida.
Y eso que, no ha sido tan cruel conmigo como con los otros.
Mi último recurso es, querido lector, pedirte que ores por mí.
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Autor:
Ann Adler (
Offline) - Publicado: 21 de enero de 2026 a las 04:08
- Categoría: Religioso
- Lecturas: 2

Offline)
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