Nací cuando el miedo tenía voz,
y la madre tierra temblaba en su vientre.
Me envolvieron en mantas de sombra,
me dieron a beber silencio caliente.
El miedo duerme conmigo,
me acaricia la frente.
Tiene manos de niño muerto
y ojos de luna ausente.
He querido matarlo mil veces,
pero siempre renace en mis huesos,
como hiedra que ama las grietas,
como sangre que teme los besos.
A veces se sienta conmigo
en la orilla del sueño,
me dice: “no cruces el río”,
y yo cruzo… temblando, pero entero.
Porque el miedo, aunque muerda, enseña;
porque sin él no hay coraje ni fuego.
Yo soy el hijo del miedo y del alba,
y mi llanto… lo convirtió en verso.
Antonio Portillo Spinola
Barcelona España
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Autor:
Spinoport (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 20 de enero de 2026 a las 06:26
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
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