TACONES DE ADIÓS
He seguido la vida,
caminando sobre el rastro de la nada.
Cuando apenas tu ausencia,
como un fantasma en la acera,
parece verse en la esquina,
marchándose con tacones de adiós.
Parece que lo cotidiano
se rompe al abrir mi puerta.
Me abofetea la realidad
con su risa amarga,
y el pasillo se vuelve un desierto
donde mi sombra se queda muerta.
Tras la noche, el frío me pregunta por tu nombre.
Tras la noche, se quiebra el orgullo de este hombre.
Es un vals de ceniza y de olvido,
el eco de un amor que se ha perdido.
¡Ay!, qué amarga es la verdad
cuando el silencio es mi única heredad.
Esa esquina es un tajo en mi memoria,
el final de una vieja y triste historia.
Tus pasos son clavos en el pavimento,
tu partida es el único lamento.
He seguido la vida,
pero la vida se detuvo en esa esquina.
Tras la noche,
tu risa amarga,
y el sonido constante
de tus tacones de adiós.
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Autor:
Wii (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 18 de enero de 2026 a las 00:01
- Comentario del autor sobre el poema: La repetición de “amarga” funciona como un latido del duelo. No insiste por énfasis, sino por imposibilidad de escapar: el yo hablante vuelve a la misma palabra porque la herida no cambia de forma. Cada “amarga” desplaza el foco: primero es el mundo, luego la verdad, y al final el recuerdo. La amargura no crece, permanece, y esa persistencia, más que el dolor explícito, es lo que sostiene la canción.
- Categoría: Amor
- Lecturas: 3
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais

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