ES LA HORA DE LA SIESTA
Después de trabajar
y de comer sobre el bancal,
una piedra grande,
pero nunca una roca,
le sirve de almohada
para tumbarse a la siesta.
Traga saliva y la mosca
se remueve, cambia de sitio,
aunque sin abandonar el cuerpo,
va de un lugar hacia otro:
la cara, la gorra, las manos
grandes y con el dorso peludo,
las puntas de las abarcas.
sin conseguir despertarlo.
Aunque, a veces, también él
se remueva unos segundos
sobre el suelo blando, de tierra
para cambiar de postura,
en busca de mejor postura,
de la única postura exacta.
Y después de un cuarto de hora
y un tanto molido en los huesos,
se levanta ya dispuesto y como si fura otro
para continuar el trabajo.
Gaspar Jover Polo
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Autor:
gaspar jover polo (
Online) - Publicado: 17 de enero de 2026 a las 04:45
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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