No te escribo con flores,
ni con promesas de eternidad.
Te escribo desde la pausa,
desde la mitad.
No soy principio ni final,
solo el respiro entre dos guerras.
Tal vez no vine a quedarme,
tal vez vine a ser tregua.
Tus ojos no me salvan,
pero me distraen del fuego.
Tu voz no es himno,
pero me basta en este invierno.
Y si mañana olvidas mi nombre,
está bien.
Yo fui apenas un suspiro
que no pedía también.
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Autor:
Cronista sin puerto (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 16 de enero de 2026 a las 21:17
- Comentario del autor sobre el poema: Fragmentos de un 2024 que dolió, pero enseñó. Una geografía de cicatrices entre el sur del Perú y el puerto. Esto fue Llapan Atic.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 15
- Usuarios favoritos de este poema: Gabriel Hernán Albornoz, El Hombre de la Rosa, Mauro Enrique Lopez Z.

Offline)
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