Ambrosía ávida,
De la alba gélida.
Allí, con una corona dorada,
Cantó la Tejedora
El abstruso oráculo
Del templo de oricalco.
Hilando los sinos
En sus labios boreales,
Con un sencillo ósculo,
So la luz del crepúsculo.
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Autor:
Rodrigo Favonio (
Offline) - Publicado: 16 de enero de 2026 a las 11:29
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 30
- Usuarios favoritos de este poema: William Contraponto, ElidethAbreu, Romey, Mauro Enrique Lopez Z.

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