Rodrigo Favonio

El Peregrino de Hiperbórea

Ambrosía ávida,

De la alba gélida.

 

Allí, con una corona dorada,

Cantó la Tejedora

El abstruso oráculo

Del templo de oricalco.

 

Hilando los sinos

Con un sencillo ósculo,

So la luz del crepúsculo.