Noche con más fiebre que suspiro;
madrugada de sábana mojada
con insomnio hasta la alborada;
ideas delirantes solo transpiro.
Oscuro el aire que respiro,
difiere de la infancia aquella,
donde la muerte no deja huella
como ahora que es un delirio.
Inevitable pensar en el ocaso
porque para el niño no existe
para el adulto es un fracaso.
Mañana fresca busca tu aliento
que se ha tragado el sofoco;
queda el ímpetu que ostento.
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Autor:
carlos emilio correa mendez (
Online) - Publicado: 16 de enero de 2026 a las 10:45
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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