Al amor no llegamos jóvenes, llegamos con sabiduría,
con cicatrices que aprendieron a no gritar en público,
con el pulso más lento y la mirada menos ingenua,
pero con la certeza intacta de que amar aún valía.
De triunfos pequeños vengo, que nadie llamó victoria,
y de fracasos que enseñaron a perder sin rencor,
de aplausos tardíos y silencios que fueron necesarios,
todo cabe en la maleta gastada de mi memoria.
Tú llegaste sin fronteras ni aduanas del pasado,
sin pedir explicaciones a mis ruinas ni a mis errores,
trajiste un idioma donde el miedo perdió sus poderes,
y cruzaste mi vida como quien cruza un lado sellado.
No puedo darme el lujo de perder este amor por rumores,
por voces que trafican sombras y viven del desconcierto,
por cizañas que no saben lo que cuesta quedarse,
ni entienden que el amor maduro se defiende con valores.
Que digan lo que quieran los ajenos que me encuentre,
yo solo quiero escribir contigo la versión final del viaje,
que cuando alguien lea nuestra historia sin fechas ni nombres,
repita sin dudarlo: vivieron felices para siempre.
JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2026
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Autor:
JUSTO ALDÚ (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 16 de enero de 2026 a las 02:11
- Categoría: Amor
- Lecturas: 44
- Usuarios favoritos de este poema: Tommy Duque, Freddy Kalvo, alicia perez hernandez, LOURDES TARRATS, Mael Lorens, WandaAngel, El Hombre de la Rosa, Lualpri, Hernán J. Moreyra, Francisco Javier G. Aguado 😉, Mauro Enrique Lopez Z., JoseAn100, Llaneza, Violeta, William Contraponto, Nelaery, Anton C. Faya, Poesía Herética, Andiuz, Javier Julián Enríquez, Romey, Emilia🦋, Lucía gómez, Mª Pilar Luna Calvo, Carlos Baldelomar, Rafael Escobar, Nhylath, 🇳🇮Samuel Dixon🇳🇮

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Comentarios8
Que así sea dicho y que así sea hecho mi estimado amigo JUSTO ALDÚ.
Un abrazo fraterno.
Muchas gracias mi estimado por tu visita, lectura y comentario.
Saludos
Querido amigo, Justo,
Este poema tuyo es un manifiesto íntimo del amor que se elige con los ojos bien abiertos. No idealizas: honras. No prometes: nombras lo real con una voz serena que ha vivido y aprendido. Leerlo es reconocer que el amor más valioso no llega a los veinte, sino cuando ya hemos caminado lo suficiente como para saber qué vale la pena defender.
Tu forma de nombrar la madurez, las ruinas que no piden explicaciones, y ese deseo limpio de escribir juntos “la versión final del viaje”, tiene una belleza callada que me tocó profundamente.
Gracias por recordarnos que aún con cicatrices, amar sigue siendo una forma luminosa de empezar.
El amor maduro no arde como incendio nuevo.
Arde como brasero antaño: no se ve desde lejos,
pero si te acercas, aún te calienta las manos.
Un abrazo,
–LOURDES
Poetas somos…
Tus palabras no comentan: acompañan. Has sabido entrar al poema sin hacer ruido, sentarte en él y escuchar lo que a veces ni el propio autor termina de decirse. Eso —créeme— es un don raro.
Ese brasero del que hablas es exactamente el que intento resguardar con la escritura: no para deslumbrar, sino para que no se apague. Amar, cuando ya se ha vivido, es un acto consciente, casi artesanal, y tus palabras lo entendieron sin necesidad de explicarlo.
Gracias también por ese verso final que dejas como quien pone una manta sobre los hombros: abriga y permanece. Leer comentarios así confirma que escribir —y amar— todavía valen la pena, incluso (o sobre todo) con cicatrices.
Un abrazo grande, de esos que no hacen ruido pero sostienen.
Poetas somos… y seguimos, mientras haya brasas.
Poetas somos… y seguimos, mientras haya brasas.
La genialidad alumbra tus hermosas estrofas escritas con la gracia y el talento de tu genial pluma estimado poeta a amigo Panameño Justo Aldu
Saludos desde España
El Hombre de la Rosa
Muchas gracias amigo Críspulo por tu visita, letura y comentario.
Saludos
Muy buenas letras Justo.
Gracias por compartirlas.
Un abrazo.
Gracias, gracias, gracias amigo Luis
Que tengas un buen día.
Igual tú!
Bonito final de cuento explicado a lo largo de todo el texto. Bella loa al amor maduro. Un honor de lectura, amigo, gracias. Jose Ángel
Gracias José Angel por tu comentario.
Saludos
Gracias que bueno, se queda con ganas de seguir leyendo.
Sí verdad. Uno se identifica con algunas cosas. Eso me han dicho.
Saludos
Reflexivas palabras. Al amor se llega después de muchas batallas.
No nos enseñaron a amar ni cómo amar.
Vamos aprendiendo tras muchas batallas perdidas y pocas ganadas. Son las que nos enseñan a diferenciar lo bueno de lo malo, a las personas auténticas de las que no son.
Pero digan lo que digan, nos seguimos arriesgando de forma reincidente, esperando que esta vez sea la definitiva.
Muchas gracias por compartirlo, Justo.
Un abrazo.
Gracias a ti por leer con los ojos despiertos y el corazón sin armadura del todo.
Es verdad: al amor no se llega por atajo ni por manual. Se llega magullado, con el mapa lleno de tachaduras, después de confundir batallas con victorias y derrotas con finales. Nadie nos enseñó a amar; apenas nos enseñaron a desear… y el amor se aprende, casi siempre, cuando el deseo ya ha pasado factura.
Coincido contigo: las batallas perdidas suelen ser las grandes maestras. Son ellas las que afinan el instinto, las que separan la voz auténtica del eco, la presencia real del espejismo. Y aun así —bendita terquedad humana— volvemos a arriesgarnos. No por ingenuidad, sino por esperanza. Porque rendirse sería una derrota mayor.
Tal vez amar sea eso: caer con más conciencia, levantarse con más verdad, y seguir apostando, aunque sepamos el precio. Si no fuera así, el amor no sería humano… sería mito.
Un abrazo sincero,
JUSTO
Así es, Justo.
La forma de amar viene sin instrucciones. El caso es arriesgar y seguir adelante.
Un abrazo sincero de mi parete, también.
Interesante poema, Justo. El amor no tiene edad y seguro que cuando somos maduros tenemos más posibilidades de valorarlo y de cuidarlo. Saludos cordiales, amigo.
Totalmente de acuerdo amigo.
Gracias por tu comentario
Saludos
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