merodeadores

César C. Barrau

En este giro inusual, aprovechando los opiáceos

que la nueva circunstancia otorga,

permito delirar la mente, hacer que hierva

hasta deshacer las costras

y que la sangre brote a raudales.

 

Después, a los veinte minutos de la ingesta,

Sobreviene esta especie de nívea nebulosa

Algo que me envuelve y sofoca la fuerza:

Ese mecanismo hervidor de neuronas.

 

Podría darse entonces un razonamiento estricto?

Algo que verdaderamente alcance la expresión que pretendo?

 

Of course: no puedo, no debo, tan solo tecleo y me doy a la fuga

Es mejor aprovechar estas cosas en beneficio propio

 

Más adelante, quizás lúcido y con ganas

Con el duende rondando la casa

Recupere ulteriores senderos

O quizás en uno de ellos

En un recodo de los más estrechos

Experimente el advenimiento del agujero de gusano

Y en el más allá, las nievas praderas de nuevo me acojan

 

Bien, he sido claro desde el comienzo

El delirio al derretirse produce esta lava pegajosa

Pero tengo remedio: hay varias estrellas en mi cielo

Es un orbe imperfecto, tiene grietas, salpicaduras

Lo entiendo, demasiadas guerras.

 

Esa luz que desprenden logra alcanzar el centro de mi universo

Allí dónde el sinsentido cobra vida,

es decir, despierta y se transforma

y me dice al oído que no hay más armas que la paciencia.

 

Un día más paciencia,

Y dejar que los duendes que merodeen la casa.

 

  • Autor: César C. Barrau (Offline Offline)
  • Publicado: 15 de enero de 2026 a las 18:27
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1
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