Más allá de la soledad,
del apego y del yo,
se revela otra forma
de compañía universal.
Sin necesidad de verlo,
solo sentirlo, solo estar;
el silencio es un río
que siempre desemboca en el mar.
Ahí, cuando el pensamiento
se disuelve
y el flujo se libera
de los propios entresijos
y telarañas mentales,
has cruzado la puerta
sin saber cuántas más
se insinúan por alcanzar y cruzar.
Una escalinata que tuvo inicio
y que, generación tras generación,
no conoce final.
El umbral hacia una conciencia compartida,
donde cada instante
resplandece como espejo y despertar.
Solo cuando se sabe estar,
río, flujo y mar...
ahí, donde las costuras del alma
se disuelven en un todo universal.
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Autor:
Jesús (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 15 de enero de 2026 a las 03:45
- Comentario del autor sobre el poema: Para su análisis y reflexión...
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
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