Porque de excusas se hace
el verso, por eso escribo.
Porque derribo mi nombre
y lo dejo a un costado.
Por eso río en versos
y callo en el ruido.
Por eso digo,
porque hallo la forma
inapelable de llegar hacia vos.
Por eso canto, murmuro y escribo.
Porque derribo mi nombre
y lo dejo a un lado
y escribo el tuyo,
sin nombrarlo.
Por lo tanto sigo y digo;
porque sagrada es la vocación
de torturarme tanto
en besar el espanto;
que quien sabe cuanto
percibe en la noche vigía.
Porque camino a sabiendas
de temores antaños,
con daños interiores
que auxilia el socorro divino.
Por eso escribo.
Porque te amo mucho
y tanto es la ruina que
en mi corazón profano.
Porque evito, levito,
excito a la idea,
a la soledad y la
humanidad de estas
pobres manos que crean letras.
Por eso escribo.
Porque de nubes
hago el vacío del verso,
que suave y tenso
atraviesa el poema
iluminando el despertar,
de próspera mañana verde.
Porque se deleita majestuosa
mi imaginación miope.
Por tanto escribo,
porque olvido mi nombre
y en las ruinas lo dejo.
Por eso sigo,
también vivo,
pienso y luego escribo.
Jaher
-
Autor:
Jaher (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 13 de enero de 2026 a las 21:05
- Comentario del autor sobre el poema: Del recopilatorio "Versos, Cursilerías y Amor" (2003-2025)
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 1
- Usuarios favoritos de este poema: Hernán J. Moreyra

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