Tango

Gabriel Hernán Albornoz

Tango

En tus versos amargos de dolor

un lánguido bandoneón y un piano

desahogan rimas simulando honor.

Tango, mezcla de despecho y desarraigo,

mezcla de arrabal y conventillo sin corazón

que se “enrieda” en el lunfardo de un guapo.

Tango, detrás de tu sombrero ladeado

y del “faso” que pende de tu sonrisa de costado

traes en tu saco una pena de desamor.

Tango que paseaste por tantas calles porteñas

derrochando la melancolía de quien te extrañaba.

¡Cuántos varones te llevaron en su voz

y siempre los volviste al recuerdo de la mujer añorada!

Tango, consuelo de los que penan de amor...

...¿será acaso que tú también llevas una pena en el alma?

 

Autor: Elhen Amorado de Lahvida

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Comentarios +

Comentarios1

  • Francisco Seoane

    La mayor bendición del tango es la sinceridad, ahí uno se consuela con su propio desconsuelo, vuelto música.
    Te saluda un uruguayo viviendo en Salta (nostálgico del río de la plata y su sangre tangera)

    • Gabriel Hernán Albornoz

      Hola Francisco! Gracias por tu comentario. Comparto tu opinión: es un desconsuelo vuelto música. Abrazo de hermano argentino a hermano Uruguayo.



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