La ausencia empezó antes

Eduardo Villacal (seudónimo)

La ausencia empezó antes de que me faltara.

Un corrimiento del aire,

una luz que dejó de insistir.

Una sílaba menos en alguna palabra.

 

Y el mundo siguió, claro. Siempre sigue.

Aunque ella se fuera como la noche

cuando ya no quedan

sombras que la necesiten.

 

Tenía luna en la voz y los ojos

como de una verdad

dicha demasiado tarde.

 

Cuando el tiempo nos llamó a un costado

ella entendió,

como siempre, antes que yo.

 

A veces, la extraño,

pero no con nostalgia pedregosa.

La extraño con gratitud.

 

Cuando su recuerdo vuelve

con la gravedad del crepúsculo

 que se apoya sobre el mundo.

 

Ronda como un perfume que no es el suyo

pero que se le parece bastante.

Y el olvido, que no puede tocarla,

se sienta a mi lado

 

y se queda mirándome.

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