APRENDER A AMAR DESPUES DEL ADIOS

Diego Miguel Rosas carlon

Toda mi vida estuve equivocado sobre lo que significaba el amor.

No hablo del amor idealizado de historias ni del romanticismo que uno quiere creer,

sino del amor real, ese que no se anuncia con palabras bonitas,

sino que se demuestra con actos constantes.

 

Antes de ella, la palabra amor no tenía peso ni sentido para mí.

Era solo un sonido, una idea vaga, algo que se decía sin comprender.

Pero fue ella quien me enseñó que el amor es, ante todo, aprendizaje.

Que antes de amar a alguien, debes aprender a amar bien.

 

Me enseñó que el amor es disciplina:

amar incluso cuando es difícil,

cuidar incluso cuando cansa,

elegir quedarse incluso cuando el orgullo quiere huir.

 

Que el amor es paciencia,

porque no todos aman al mismo ritmo

y no siempre se recibe lo que se da en el mismo instante.

Que amar también es saber esperar,

sin exigir, sin presionar, sin imponer.

 

Me enseñó que el amor vive del equilibrio:

dar y recibir,

respeto y confianza,

presencia y libertad.

 

Pero la verdad es que todo fue un mar de errores.

Tardé demasiado en entenderlo.

Y cuando por fin lo comprendí,

ya era tarde.

 

Mis acciones se volvieron mis consecuencias.

Y la consecuencia fue perderla.

 

Fue mi primer amor,

el más bonito y el más fugaz.

Nació rápido, ardió intenso

y dejó una huella imposible de borrar.

 

Sentí cosas que nunca había sentido.

Y cuando todo terminó,

quedó un vacío en mi pecho,

como si algo esencial me hubiera sido arrancado.

Un hueco que dolía incluso al respirar.

 

Después empecé a verla más,

o quizá siempre estuvo ahí

y fui yo quien comenzó a mirarla de verdad.

Cada vez que volteaba a verla,

el dolor subía,

porque entendía que ya no podía hacer nada.

 

Cuando el amor de una parte se rompe por la desconfianza,

no hay palabras que lo reparen.

No hay promesas que lo devuelvan.

 

Y entonces lo entendí:

el amor no es algo que puedas dejar crecer a ciegas,

ni algo que puedas aprender cuando ya lo perdiste.

 

El amor se cuida desde el principio,

porque cuando se va,

no siempre vuelve.

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  • Autor: Diego Miguel Rosas carlon (Online Online)
  • Publicado: 9 de enero de 2026 a las 01:02
  • Comentario del autor sobre el poema: Este poema nació en uno de los momentos más mágicos y, al mismo tiempo, más dolorosos de mi vida. Surgió cuando por fin entendí aquello que antes me negaba a ver. También fue mi manera de cerrar una etapa, de despedirme de la vida que compartí con esa persona y de todo lo que fuimos. En cada verso dejé los aprendizajes que obtuve a lo largo de nuestra historia, incluso aquellos que comprendí demasiado tarde. No escribí desde el rencor, sino desde la reflexión y la aceptación, desde el silencio que queda después de amar y soltar. Ojalá quien lo lea pueda verse reflejado en estas palabras, aprender de mis errores, de mis descubrimientos tardíos, y entender que a veces las despedidas no son finales, sino lecciones que llegan cuando ya no queda nada más que agradecer y dejar ir. Este poema es eso: una despedida.
  • Categoría: Amor
  • Lecturas: 1
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