Fue en el año
que no terminó nunca.
El río —el mismo de siempre—
amaneció espeso.
No hizo falta anunciarlo.
Los peces flotaron
antes que la noticia.
De ese río
salía el agua
de todas las casas.
La orden bajó
como bajan las cosas
que no quieren testigos:
abrir la toma,
dejar correr.
Nos dijeron
que era potable.
Alguien firmó
sin mirar el cauce.
Nosotros miramos.
Habíamos crecido allí.
Sabíamos dónde el río
se volvía hondo,
dónde los niños
aprendían a nadar.
Dijimos no.
No en privado.
No en secreto.
Lo dijimos
con el cuerpo delante,
con el nombre completo.
Ese no
cambió el aire.
Cerró puertas.
Cambió miradas.
Antes del anuncio,
antes del ruido,
supimos que el año
no terminaría con nosotros allí.
No fue huida.
Fue cuidado.
Desde entonces
el agua en otros lugares
no sabe igual.
El río
sigue pasando
por nuestra memoria.
Muchos callaron.
Nosotros recordamos.
Por eso escribimos
cuando otros
prefieren olvidar.
Jesús Armando Contreras.
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Autor:
J. del Umbral. (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 8 de enero de 2026 a las 20:21
- Comentario del autor sobre el poema: El río de ese año siguio pasando, aunque el tiempo avance. Escribo para que no se vuelva invisible.
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 12
- Usuarios favoritos de este poema: ElidethAbreu, alicia perez hernandez, Mauro Enrique Lopez Z., benchy43
- En colecciones: Memorias que cruzan fronteras..

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