Algún día, sin previo aviso, te detendrás en medio de la calle o tal vez en la penumbra de un cuarto cualquiera, y alguien te mirará como si llevara siglos practicando ese instante.
No será un flechazo de película,
ni un relámpago romántico.
Será más bien un reconocimiento lento,
un murmullo antiguo que sube desde el pecho
y dice:
¡Ah, eras tú! .
Porque en esos ojos ajenos
verás el hueco exacto
que dejaste al nacer,
el espacio que tu alma excavó
antes de olvidarse de sí misma
y salir a caminar por otros cuerpos.
Te buscaron en todas las versiones equivocadas de ti,
en espejos rotos, en promesas de medianoche,
en manos que no sabían sostener
lo que temblaba dentro.
Y aun así siguieron buscando,
con la terca fe de quien sabe
que lo que falta
no se inventa,
solo se reconoce.
Entonces, cuando sus pupilas encuentren las tuyas,
no habrá fuegos artificiales,
solo un silencio inmenso
y la certeza sorda
de que ese pedazo perdido
no estaba desaparecido:
simplemente
estaba viviendo en otro lugar,
esperando
con la misma paciencia
con que tú, sin saberlo,
también esperabas.
Y en ese cruce de miradas
tu alma, por fin,
dejará de ser un grito a medio decir y se convertirá
en un hogar que regresa.
Algún día.
No tan lejos.
Quizá mañana.
Quizá esta misma noche,
cuando menos lo esperes,
alguien te mirará
y tu corazón, asustado y antiguo,
susurrará por dentro: por fin… llegaste
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Autor:
Hugin & Munin (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 8 de enero de 2026 a las 06:08
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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