Me han pasado los años con sorprendente rapidez,
y el cuerpo, con lentitud, ha aprendido a rendirse a la gravedad,
como quien entiende que todo lo que vive cae un poco
—ley del universo—.
Mas no todo lo que desciende es pérdida.
He logrado escuchar lo que antes
corría demasiado alto.
El decaimiento incomoda,
pero luego revela una música de fondo,
una vibración antigua
que no corresponde al cuerpo,
sino a aquello que lo ocupa.
La mente permanece activa,
diría que acelerada, dictándome ideas
que a veces ni yo misma comprendo,
como si vinieran de un lugar
que no me pertenece del todo.
Tal vez algo del pasado, no vivido,
o recordado,
con raíces profundas sembradas en el alma
queriendo ser arrancadas,
dejándome apenas la intuición
de que hay un orden secreto
respirando detrás de lo visible.
Se aferran
como si custodiaran un fragmento de verdad
que aún no alcanzo a descifrar.
Hay memorias que no son mías
y aun así me habitan,
como si buscaran completarse en mí
antes del respire final.
Hay noches en que se buscan,
cuerpo y mente,
como amantes que se reconocen
en un deseo que ardió,
compartiendo un secreto
que solo se revela
en el roce invisible
entre la caída y el pensamiento.
Entonces el cuerpo,
este que envejece sin alarde,
empieza a revelar señales que no sé traducir:
un temblor leve,
una punzada que aparece y desaparece,
una calma extraña en lugares
donde antes solo había prisa.
No sé si es sabiduría
o simplemente desgaste,
pero hay momentos en que siento
que la carne recuerda algo
que mi mente aún no alcanza,
como si guardara instrucciones viejas
sobre cómo regresar
a donde todo comenzó,
aunque aún no sepa
si ese origen me espera.
Y si algo permanece,
no es la carne ni el pensamiento,
sino esa música tenue
que nos atraviesa en silencio
y nos recuerda, sin palabras,
que nunca dejamos del todo
el lugar del que venimos.
—L.T.
-
Autor:
LOURDES TARRATS (
Offline) - Publicado: 7 de enero de 2026 a las 23:44
- Comentario del autor sobre el poema: Amigos: “La música de lo invisible” nació de una escucha lenta, casi ritual, del cuerpo que cambia y de la mente que insiste en permanecer despierta. No es un poema sobre la pérdida, sino sobre la revelación: aquello que solo se vuelve audible cuando la velocidad cede y la gravedad hace su trabajo silencioso. En estas líneas exploro la relación íntima —a veces erótica, a veces metafísica— entre la carne que se rinde y el pensamiento que arde. Me interesa ese punto de contacto donde lo visible se desgasta, pero lo invisible se afina; donde el cuerpo envejece, pero la conciencia se vuelve más nítida, más vibrante, más verdadera. Es un poema sobre la memoria que no sabemos que tenemos, sobre los deseos que no se nombran, y sobre el misterio que nos acompaña desde antes del principio. Una invitación a escuchar lo que siempre estuvo ahí, esperando que bajáramos el ritmo para poder oírlo.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 77
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Offline)
Comentarios15
El reloj del tiempo es indetenible, pero el espíritu también es indetenible, y posee alas que vuelan con la suavidad de los acordes de un vals, lento y suave, y cuando ese espíritu se abreva en la fuente de la poesía es tan eterno como el mismo espacio. Me ha encantado tus letras en retrospectiva, porque dibujas el intimo sentimiento de quienes ya traspasamos el umbral dela juventud. Mi sincera admiración viaja hacia ti llevando con ella mi leal cariño a tu benigna amistad.
Gracias amigo Rafael. Me alegra saber que tengo compañía en "el transpaso del umbral de la juventud"
Quedo agradecida.
Existe esa frontera sutil entre lo vivido y lo soñado. A veces se confunde esa linea donde no se sabe bien si lo que se vive es verdad, o lo soñado se está viviendo.
Me sorprendo a mí misma ante una situación si lo he soñado antes, o si lo he pensado y ahora lo estoy viviendo. Algo parecido" al déjà vu". Como si estuviera contando una historia pasada al mismo tiempo que la estoy viviendo. Como si la vida y el sueño se mezclaran y los experimentara a la vez.
Muchas gracias por hacernos reflexionar, Lourdes.
Un abrazo.
Querida amiga Nelaery,
gracias por comentar en que la confusión del vivir y el sonar se entrelazan.
Te mando un grande y fuerte abrazo, amiga.
-LOURDES
Un fuerte abrazo.
Linda manera de expresar la ley de gravedad, no la física, si no la de la vida, y tienes razón, cae lenta.
Cuando menos lo sentimos, andamos caídos, pero solamente, si no nos sabemos pepenar del suelo.
También eso aprendemos.
Amigo Tommy,
La gravedad de la vida
no siempre nos derriba,
a veces sólo nos inclina
para enseñarnos el gesto antaño
de volver a levantarnos.
Caer es un idioma,
pero también lo es
la mano que busca suelo
y encuentra impulso.
Al final, todo descenso
es apenas un recordatorio
de que seguimos vivos
y aprendiendo.
Gracias por comentar.
Un saludo,
-LOURDES
Poetas somos...
🤗🎸✌️
Mi querida LOURDES, tus letras despertaron en mi la inspiración de un Sonetillo, el cual adjunto a continuación. Muchas gracias por compartir tu sensibilidad histórica y poética. Un abrazo fraterno.
Cada paso deja huellas...
Freddy Kalvo
Miércoles 7 de enero de 2026
Cada paso deja huellas
cada huella algún recuerdo
y aunque el paso siga lerdo
va dejando sus estelas...
Cada paso en primavera,
cada pensamiento cuerdo
es potable y yo concuerdo
que mucha experiencia lleva.
Todo el tiempo es un tesoro
y un tesoro es lo vivido
que a mis años, rememoro,
flores bellas que no olvido
donde a veces, también lloro,
a los seres que he perdido...
AAmigo Freddy,
Tu voz camina despacio,
pero nunca vacila:
rescata del polvo
lo que aún respira.
En tus versos, el tiempo
no pesa—ilumina.
Y en cada recuerdo
tiembla una flor viva,
incluso cuando duele
lo que el alma nombra.
Grfacias amigo por visitar mi espacio y comentar con tanta atención.
Un abrazo,
-LOURDES
Poetas Somos
Claro como un cielo abierto. Mecánica sagrada y música de lo invisible, para al fin, llegar a la mística de lo invisible donde lo evidente está más allá, mucho más allá.
El guardián ya no pregunta por qué el jardín existe; simplemente lo habita, lo cuida y arde en él.
Reciba mi respeto y admiración.
Mari.o
Así lo siento:
La claridad también es un umbral.
Lo visible apenas roza el pulso secreto que sostiene al mundo.
Y el guardián —ese que todos llevamos dentro—
no busca razones:
enciende el jardín con su sola presencia.
Gracias por tu mirada y su hondura.
Poetas somos
Desde mi muy particular punto de vista, creo, que con el tiempo, el espíritu va madurando, siendo este intangible sólo nos trae recuerdos "musicales" de tiempos pasados, cuando la carne se encuentra vencida y tal vez apagada.
En este universo, todo pretende REGRESAR a su origen; es decir, la gota salada del mar, al quedar impregnada en la piel de un bañista, con nostalgia quisiera regresar a su origen que es la mar.
El hombre tambien desea regresar a su origen; que pudieramos llamarle eternidad, donde se escucha la música de la conciencioa universal.
Cuesta a veces trabajo llamarle a las cosas por su verdadero nombre, el hombre es materia y espíritu.
Por eso alguien dijo: Su espíritu bailaba con el viento. Y hay quien dice : Su alma susurraba secretos en silencio.
Mientras la carne se tapaba con la ropa.
Saludos poetisa amiga, es un excelente tema.
Agradezco que compartas tus geniales letras.
Estimada poetisa Lourdes Tarrats.
Poetas Somos...
Hermosa tu visión:
también creo que el espíritu, cansado de carne y tiempo,
regresa en silencio a su mar primero,
donde la conciencia canta sin nombre.
Gracias por abrazar mis palabras con la tuya.
Poetas somos...
👍🏼✅✅✅
Qué poema más maravilloso, su contenido es el misterio mismo de la existencia, y tú, magistralmente, medio lo desnudas y medio lo dejas como lo que es, un misterio que nunca sabremos descifrar del todo. Totalmente envolvente amiga, te felicito y te mando un fuerte abrazo. Paty
Gracias, Paty.
El misterio siempre nos permite apenas un resplandor,
y lo demás sigue latiendo en su sombra sagrada.
Me alegra que mis palabras te hayan envuelto así,
como un soplo que reconoce a otro.
Recibo tu abrazo y te envío otro, luminoso.
Poetas somos...
Mi querida Lourdes,
El texto propone una meditación profunda y serena sobre el paso del tiempo, evitando el lamento fácil para adentrarse en una conciencia más honda del existir. El cuerpo aparece como territorio de desgaste, pero también como archivo sensible que guarda señales, memorias y ritmos que la mente aún no logra descifrar. Hay un diálogo constante entre caída y revelación, entre lo que se pierde y lo que se afina: al disminuir la prisa, emerge una música interior que sugiere orden, origen y continuidad.
Yo lo veo desde la óptica que la reflexión no busca respuestas cerradas, sino que habita con lucidez la duda, dejando la sensación de que envejecer no es solo declinar, sino aprender a escuchar lo que siempre estuvo ahí, en silencio.
Un abrazo y mis mejores deseos.
Gracias Justo, amigo, por tu comentario y entendimiento.
Te mando un abrazo sincero.
-LOURDES
Poetas somos...
Meditación sobre el envejecimiento: el cuerpo cambia, recuerda y señala un origen profundo que permanece como una música silenciosa más allá de la mente y la materia...
Y sí, todos volvemos,
al lugar del que vinimos.
Abrazo.
Y sí, todos volvemos,
al lugar del que vinimos.
Gracias amigo. Cierto es...
Poetas somos...
Tu poema transforma la vejez en una forma de sintonía. Mientras el cuerpo pierde su prisa, el alma parece ganar una frecuencia más nítida. Es fascinante cómo presentas el declive físico no como una pérdida, sino como una oportunidad para escuchar Encantada quedo yo en leerte Loudes. SALUDOS
Gracias por leerme así, Violeta amiga,
con esa escucha que afina lo invisible.
Si la vejez es sintonía,
es porque el alma aprende
a oír lo que antes corría demasiado.
No hay declive,
sólo un modo más hondo
de habitar el silencio.
Y en tu palabra
encuentro también
otra frecuencia que acompasa.
Un abrazo.
-LOURDES
Poetas somos...
Muchas gracias, amiga Lourdes, por este bello y filosófico poema en el que se vislumbra cómo el inexorable transcurso del tiempo, con su implacable celeridad, ha modelado la existencia, que somete el cuerpo a la ley de la gravedad, un proceso que, paradójicamente, revela una profunda sabiduría. Así, la mente, en su incesante actividad, da lugar a la generación de ideas que trascienden la capacidad de comprensión, que evocan un pasado latente en el alma. Asimismo, esta introspección da lugar a la percepción de un orden secreto, custodiado por memorias que habitan el ser y buscan completarse. Por ende, en el punto de convergencia entre el cuerpo y la mente emerge un anhelo que trasciende la materialidad, que se manifiesta a través de señales recónditas. En este sentido, se manifiesta una intuición que evoca una memoria de origen ancestral, la cual se erige como un faro que guía hacia la esencia misma de la existencia. En esta dimensión espiritual, se experimenta un retorno a lo primigenio, donde surge una música sutil que nos recuerda nuestra conexión intrínseca con lo trascendental.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
Amigo Javier,
Agradezco tu lectura profunda,
esa mirada que desvela
lo que el tiempo susurra
cuando el cuerpo cede
y el alma se adelanta.
Si algo perdura,
es esa música antigua
que nos llama al origen
y nos recuerda
que seguimos siendo luz en tránsito.
Un abrazo,
-LOURDES
Poetas somos...
Bonita reflexión, Lourdes. Cualquier idea en tu poética adquiere otra dimensión, más allá del cuerpo, del pensamiento y de la música. Saludos cordiales. Un abrazo.
Gracias Andiuz,
Gracias por esa mirada que eleva;
a veces la palabra sólo respira porque alguien sabe escuchar su otra orilla.
Un abrazo,
Poetas somos...
Es cierto Lourdes con los años aprendemos a oír la melodía de los órganos que antes por el apuro no se escuchaban, los pulsos internos solo se revelan en silencio...que lindo es leer tu sonido interior, abrazo alado
Gracias amiga.
El sonido interior es lo que nos impulsa a escribir poemas.
Un abrazo.
Este poema reflexiona sobre la inevitable decadencia física y cómo el paso del tiempo transforma la percepción de la existencia. Describes el envejecimiento no solo como una pérdida, sino como una revelación sensorial que permite sintonizar con una "música de lo invisible". A través de una lucha entre la mente activa y el cuerpo cansado, surge una conexión mística con memorias y verdades que parecen trascender la propia historia personal. El poema sugiere que el desgaste de la carne actúa como un puente hacia un orden secreto, guiando al ser humano de vuelta a un origen espiritual. Finalmente, resaltas que lo más auténtico de nuestra naturaleza es esa vibración eterna que persiste más allá de la materia y el pensamiento.
¡Hermoso compartir!
Bendecida noche.
Si, amigo,
...lo más auténtico de nuestra naturaleza es esa vibración eterna que persiste más allá de la materia y el pensamiento.
Gracias por leerme y comentar.
Un abrazo.
Poetas somos...
Genial y hermosa es tu bella pluma estimada gran poetisa de Florida Lourdes
Abrazos desde España
El Hombre de la Rosa
Gracias amigo.
Poetas somos...
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