Sentí tu frío,
te vi venir,
quebrando mis huesos desde dentro,
fragmentando el alma en suspiros.
Y de pronto,
la inmovilidad de lo que amo
quedó pasmada en mi pupila,
detenida incluso en su andar.
Desde entonces,
camino con algo quieto dentro,
aprendiendo a parecer vivo.
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Autor:
Isel (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 6 de enero de 2026 a las 14:20
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 4
- Usuarios favoritos de este poema: Salvador Santoyo Sánchez

Offline)
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