Elizabeth Maldonado Manzanero

Quieto

Sentí tu frío,
te vi venir,
quebrando mis huesos desde dentro,
fragmentando el alma en suspiros.

Y de pronto,
la inmovilidad de lo que amo
quedó pasmada en mi pupila,
detenida incluso en su andar.

Desde entonces,
camino con algo quieto dentro,
aprendiendo a parecer vivo.