A la carroñera
Escuchen cómo cierto bulto truena
cómo esa seca flora se estremece.
Los crujidos aterrizan al suelo
al tiempo que el bulto desaparece.
La peste se aterra de cierto pájaro,
que devora al bulto que languidece.
En todo tiempo, lugar y buena hora,
vive de la mugre hasta que anochece.
Miremos esa suerte de condena;
Vea usted como al desierto embellece.
No le privan del hambre, pues lo muerto
en sus dominios siempre prevalece.
Solo usted, carroñera, se anticipa
a la peste entre unas redes de espino.
A la peste y cuerpo consume, dama,
hasta contentar su nervio sanguino.
Dichosa dama, bien destriparía
al más grande y pestilente bovino.
Su natura hambre la lleva batir
hasta su trono podrido y genuino.
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Autor:
A. N. Arias (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 6 de enero de 2026 a las 00:51
- Comentario del autor sobre el poema: En esta pieza he querido darle al buitre, una de las aves que más me fascinan, un lugar digno y solemne, dignos de su importancia ecológica. En la métrica, solamente los pares riman.
- Categoría: Naturaleza
- Lecturas: 13
- Usuarios favoritos de este poema: William26🫶, alicia perez hernandez, William Contraponto, Mauro Enrique Lopez Z., El Hombre de la Rosa, Emilia🦋
- En colecciones: Poemas de naturaleza.

Offline)
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