Amigo venerable,
que siendo un niño pude entreverte,
y nunca ya me dejaste...
Inocente es tu nombre...
y te doy gracias por dejarme aprenderte,
inventando lo impensable...
Compañero inagotable...
que nunca te vas de mí aunque sea tarde,
y tu apellido es Candidez...
Por ello, escribo siempre,
imaginando al mar dentro de un estanque,
aunque esto sea imposible...
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Autor:
el brujo de letziaga (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 5 de enero de 2026 a las 03:50
- Categoría: Infantil
- Lecturas: 15
- Usuarios favoritos de este poema: Manuel Valles, El Hombre de la Rosa, Mauro Enrique Lopez Z., Salvador Santoyo Sánchez, Texi

Offline)
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