Canticos, vísperas y años hinchados de labores;
en cada medio rostro esta fiebre bondadosa.
Toda cuestión resume este rodeo: los inagotables
eneros de barro y hasta la dicha renovada...
que ausente, en verdad, al cruzar febrero...
y alejado desde aquel mañana el bienhechor
con su deleite de falsos oídos. Hombre, ¡como
hundes el lomo en vano remordimiento!
No condenes a tu propia raza con tus misas,
que roes la mirada del bueno y del labriego.
No palpes cada año en tu fino féretro.
Transitan por tu sangre coágulo y vinagre,
que en tu dolor chirrían fuertes falsedades.
Cada año hundes tus pasos en fiebre; no te dejes.
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Autor:
LeoBau (
Offline) - Publicado: 4 de enero de 2026 a las 19:51
- Comentario del autor sobre el poema: Mi primer soneto
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 8
- Usuarios favoritos de este poema: Salvador Santoyo Sánchez, Mauro Enrique Lopez Z., William Contraponto, alicia perez hernandez

Offline)
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