Soy Licenciado en Lengua y Literatura, en aras de futuro y amistad.
Presentado por Poemas del Alma
Bálsamo
Esta vez, yo me encuentro, que no entiendo ni dónde,
persiguiendo a una dama cual si fuese un halcón,
con los ojos grisáceos, porque no me responde
las palabras empíreas de mi hermosa intención.
Apolínea y dichosa, se parece a Artemisa:
atrayente, garbosa, tenebrosa y demás.
Ni los pájaros logran conquistar su sonrisa,
ni los bardos se acercan cuando mira hacia atrás.
Hasta el mismo soberbio del tridente de plata,
que en el mar misterioso, no contuvo un desliz,
al mirarle los senos de color escarlata
pudo ser un momento, por su amor, infeliz.
Pero yo, sin embargo, como un perro dormido
y poeta en sigilo, mis razones tendré
para darle sorpresas sin estar en su nido
y entregarle las flores del jardín en que esté.
Y si busca mirarme como bella guirnalda,
quitaré cual carriego lo que siempre ofrecí;
y mi nombre de aedo lo pondré yo en su espalda
con las mismas palabras que en silencio le di.
Cuando sienta las letras recorrer sus caderas,
¿qué dirá? Me pregunto. Si no tiene temor.
¿Qué dirá cuando lea mis palabras certeras?
¿Qué dirá cuando sepa que ya no es una flor?
Cuando el padre al mirarla, le pregunte el detalle
por el cual lleva dentro desconcierto de sí,
¿qué dirá esa morena si al pasar por la calle
alguien mira las letras y se acuerde de mí?
Ese padre, que pues de ella suele ser pastorcillo,
predicante de Salmos y Proverbios también,
¿qué dirá cuando escuche mi inmortal estribillo
que yo he inscrito en su espalda, y estremezca la sien?
Y la gente, escabrosa, que descubre lo incierto
al mirarla en las calles muy aprisa pasar,
¿qué dirán si aún lleva mi florero del huerto
esculpido entre el traje sin poderlo borrar?
Cuando al ir entusiasta, celebrando la boda
y descubra el amante que muy tarde llegó,
¿qué dirá en el momento con su mente beoda
al saber que la han visto y ese humano soy yo?
Cuando quite el vestido, preguntando si otro hombre
ha llegado a su cuerpo, pero exhorte, ¡qué va!
¿Qué dirá si con besos por su espalda, mi nombre
él detecta... y negarlo, yo no sé si podrá?
Solo en eso mi lienzo de palabras furtivas
causará y no problemas por plasmar la verdad:
brillará en sus tejidos cual farol de misivas
y será como espina, taladrando su edad.
Por lo tanto, mi verso beberá de su fuente
la sustancia sublime que negó en el amor;
yo, que un día fui triste, me veré muy sonriente
porque entonces mi vida no tendrá más dolor.
Esta vez, yo me encuentro, ya dispuesto a decirlo
que aunque fue inalcanzable, la alcancé sin querer.
Aunque quiera negarlo no podrá desmentirlo,
porque lleva en su espalda, más que un nombre, un querer.
Samuel Dixon
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Autor:
Samuel Dixon (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 2 de enero de 2026 a las 15:05
- Comentario del autor sobre el poema: Cuando el dolor se posa, este bálsamo arriba a aliviar el cuerpo y el alma. No hay medicina mejor. Saludos para todos (as).
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 22
- Usuarios favoritos de este poema: Javier Julián Enríquez, Mauro Enrique Lopez Z., Lualpri, El Hombre de la Rosa, Llaneza, Santiago Alboherna, Violeta, alicia perez hernandez, Salvador Santoyo Sánchez, Anton C. Faya, Rafael Escobar, William Contraponto, Nelaery, Freddy Kalvo, Mª Pilar Luna Calvo, Poesía Herética

Offline)
Comentarios1
Hermoso y preciado tu genial poema estimado poeta y amigo Samuel Dixón
Recibe un fuerte abrazo de Críspulo desde España.
Feliz entrada del nuevo 2026
El Hombre de la Rosa
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