Delacroix

Isidora_Luna

Delacroix

No mires así.
No ahora.
Ese gesto —
esa forma de querer partir —
es lo único que no debo perder.
Eres mi primo,
como un hermano.
Sí.
Pero hoy no.
Hoy eres la duda
mientras la luz vacila.


No mires así.
No ahora.
Hoy te pido quietud.
Te pido algo imposible:
que olvides quién eres
mientras intento retenerte,
mientras la sombra cae donde vacila tu boca,
mientras el azul no embellece:
contiene y corta.
El cuello blanco miente
para que el siglo te recuerde.

No mires así.
No ahora.
Si algún día
alguien convierte esto en broma,
no importa.
Tú seguirás aquí,
mirándome,
mientras intento no perderte
en cada trazo
de mi memoria.

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Comentarios1

  • Nkonek Almanorri

    Me gustó mucho tu poema, esas tus palabras que, quizás, se oyeran en voz baja mientras las expresabas...

    También, el nombre Delacroix me vino a la memoria de una isla en la desembocadura del río Mississippi allá en el sur de EEUU, lugar al cual una partida de 200 canarios, regalo del rey Luis XIV de Francia dio a su primo Carlos III de España y que saliendo de Chiapas, México, llegaron hasta ese Sur de los EEUU, llegaron caminando y en carretas de la época tiradas por caballos, mulas y bueyes: ejercían de esclavos sacados de África para el colonialismo español de la época. Personalmente llegué a conocer uno de los descendientes de aquellos mis antepasados canarios, fue en una charla en el Club de Prensa Canaria, en Gran Canaria, tenía 92 años y ya no hablaba castellano; fue el primero de aquellos esclavos canarios que logró entrar en una Universidad norteamericana, nació en la isla de Delacroix, Estados Unidos de Norteamérica.

    • Isidora_Luna

      Hey, Nkonek, ¡feliz año!

      Muchas gracias, me alegra de verdad que te haya gustado el poema.

      Sí, tiene su historia. Lo escribí casi como un gesto de restitución: después de ver un meme absurdo circulando sobre ese cuadro, intentando hacer chiste, sentí que había cruzado un límite. Hay cosas con las que no me nace bromear, y Delacroix es una de ellas.

      Confieso que desconocía esa historia concreta de la isla y de los canarios llevados hasta allí, y me ha parecido tan dura como necesaria de recordar. Que un nombre arrastre capas tan profundas de memoria —migración forzada, esclavitud, desarraigo, supervivencia— dice mucho de cómo la Historia se infiltra en el lenguaje incluso cuando no la invocamos de forma consciente.

      Gracias por traer todo eso al poema y por ampliarlo con tu experiencia. Comentarios así lo enriquecen.

      Un abrazo grande. 🍷🍷🍷🍷🌹



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