En lo imperante, en lo callado;
desnuda rama de mi sombra.
Sujeta mi piel de las tinieblas
con tu piel de fulgurante precio.
Tiemblan tus entrañas ceñidas de silencio,
con las comisuras de tus labios, la savia
de gloria y juventud, de incesante hoguera
socava mis miedos a carcajadas.
Comprendo que la muerte tiene inconvenientes,
manchados de sangre lúcida y distante.
Hunde tu cuerpo con el mío
lléname de promesas y no me dejes solo.
No pongas límites y haz justicia,
deja volar mi pasión enamorada,
deja que tú enredadera florezca
en este pozo seco: aquel amor con su llama.
Desvía tus besos y a lo lejos,
cúbrelos de fantasmas y aléjalos,
deja que mis seres desempeñen
hasta el fondo tu música.
Me has traído con la fiebre poética
de tus manos, me has besado frente
al páramo, amiga mía, confidente,
déjame partir mis miradas opresoras.
Arremete contra mi yugo,
contra mi inocencia, déjame ser parte
del primer coro de la muerte;
desnuda parada. Desnuda encima de mí.
Barniza con tu lúgubre amor
mi piel, deja que la tarde se derrame
sobre mis hombros que sin ti,
el aterido vergel
lleva mis deseos en aquella lágrima
que salta sobre mi cuerpo.
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Autor:
El rey pálido (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 1 de enero de 2026 a las 02:06
- Categoría: Erótico
- Lecturas: 1

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