El niño llora en Gaza,
y el mundo, distraído, bosteza.
El pan arde en la hoguera del hambre,
y la conciencia se sienta a mirar la pantalla.
Se acostumbra el ojo al escombro,
se acostumbra el oído al lamento,
se acostumbra la carne a la sombra
del miedo que nunca es ajeno.
El hombre calla, y en su silencio
se pudren los frutos de la empatía.
¿Quién puso precio al grito?
¿Quién rebajó la sangre a noticia?
No hay tierra lejana:
toda lágrima moja el mismo río.
Y cuando muere un niño en Palestina,
muere también mi hijo,
y tu hermano,
y la raíz del hombre entero.
Antonio Portillo Spinola
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Autor:
Spinoport (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 31 de diciembre de 2025 a las 10:14
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 41
- Usuarios favoritos de este poema: Hernán J. Moreyra, Mauro Enrique Lopez Z., EmilianoDR, alicia perez hernandez, El Hombre de la Rosa, angel perez, William Contraponto

Offline)
Comentarios1
Cierto: han normalizado el dolor, pero sólo el dolor ajeno mientras el propio espera su turno. Gracias por tu llamada a la empatía.
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